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Ruta Nocturna Bollaín

5ª Quedada BBe 2026


Hay en Balmaseda un lugar que guarda un histórico suceso, como para una novela negra o una serie televisiva. Suceso que ha pasado de padres a hijos en Balmaseda desde el 29 de junio de 1955 hasta nuestros días. Me refiero al secuestro del joven Emilio María Bollaín, hijo del procurador y acaudalado bilbaíno don Emilio Bollaín.

En la vertiente este del Sabugal se hallan las huellas donde vivió la familia Bollaín, la casa, una ermita y jardines con piscina.

Vamos a conocer un poco la historia de este suceso:

El caso del secuestro de Emilio María Bollaín, ocurrido el 29 de junio de 1955 en Balmaseda, representa un suceso de gran relevancia que fue mantenido en secreto por las autoridades españolas durante meses para no entorpecer la investigación. El joven estudiante de medicina de 19 años fue retenido y escondido durante tres días en la torre de piedra del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia que, desde el Pantano de Ordunte llega a Bilbao, concretamente en la que está en lo alto del sifón de la margen derecha del Cadagua, entre los campos de futbol de La Baluga y Salinillas (ver en imágenes). Sí, muy cerca de su casa.

Tras exigir y recibir un rescate de un millón y medio de pesetas mediante dos entregas realizadas por un ciclista, los secuestradores liberaron a la víctima sin haberle causado daño físico.

Los autores materiales del rapto fueron identificados, pero lograron escapar a Francia. Aunque las autoridades francesas los detuvieron en Clermont-Ferrand, fueron puestos en libertad poco después debido a que los tribunales galos interpretaron que se trataba de delitos de carácter político y no de secuestro común. La investigación reveló que este grupo no solo era responsable del rapto de Bollaín, sino que también estaba implicado en el asesinato de un ciudadano cubano en Piedrasluengas. Al tener mucho parecido con el secuestro de Bollaín, las autoridades les cargaron el muerto. Con el tiempo se pudo demostrar que no tenían nada que ver.

El operativo policial para desarticular la red de apoyo fue extenso, logrando la detención de quince personas que actuaron como cómplices y encubridores. Entre los detenidos figuraban individuos encargados de hospedar a los criminales, gestionar los enlaces logísticos y facilitar dinero para la huida. Un aspecto particularmente notable fue la implicación de un médico de Sestao, quien fue arrestado por prestar asistencia sanitaria a los delincuentes y extraer una bala a uno de ellos.

Finalmente, el caso concluyó con la recuperación de una pequeña parte del botín que había sido escondido en diversas propiedades, confirmando la existencia de una red delictiva bien organizada y con ramificaciones que se extendían a ambos lados de la frontera.

Pero este secuestro cuenta con un claro motivo:

Tras el fin de la Guerra Civil, a partir de 1948, cuando fue desarticulada la estructura de la Agrupación Guerrillera de Santander y fracasados los posteriores intentos de reorganizar el Comité Provincial del PCE, la guerrilla cántabra quedó sin dirección política, viéndose los diferentes grupos obligados a tirarse al monte para sobrevivir.

Los tres cabecillas del secuestro de Bollaín formaban parte de la Brigada Machado. Tras la caída de varios de sus integrantes en enfrentamientos con la Guardia Civil, la Brigada Machado quedó reducida a un pequeño número de miembros hacia 1953, estos tres supervivientes consiguieron llegar a Bilbao y llevar una vida clandestina.

Ante la necesidad de financiar su exilio a Francia, fue cuando planearon el secuestro del procurador Emilio Bollaín en Balmaseda. En el plan estaba llevarse al padre, pero el hijo se ofreció a sustituirlo.

Vamos a darle otra vuelta de tuerca al secuestro:

La única pista que la policía pudo seguir para su captura fue la del dinero, ya que los billetes utilizados para el pago del rescate llevaban una numeración correlativa.

El 14 de octubre, después de más de cien días escondidos en una casa de Gijano (Valle de Mena), los cántabros alcanzaron la frontera francesa por Oloron-Sainte-Marie, en el Béarn. Ignorando que la policía controlaba la numeración de los billetes del rescate, decidieron cambiar pesetas por francos nada más pisar suelo francés.

Finalmente, la alarma saltó en Almería. A finales de octubre fue retenida en Almería una ciudadana francesa, al pagar la factura de su hotel con dinero del secuestro de Balmaseda. En Oloron supieron que los billetes del secuestro habían sido canjeados en el Credit Lyonnais de Pau, identificando al autor. Conocida la filiación de los fugitivos, la policía consiguió localizarlos en Dole, al interceptar una carta remitida a sus familiares en España y matasellada en esa ciudad. Pero cuando se cursó la orden de detención a través de la Interpol, ya se encontraban en Toulouse.

A partir de ese momento, se inició una batalla simbólica entre el régimen franquista y los socialistas en el exilio. Estos maquis eran militantes de la UGT desde antes de la guerra y soldados del Ejército Popular de la República hasta la caída del Frente Norte.

Mientras el Gobierno de Franco exigía la extradición para juzgarlos como delincuentes comunes y demostrar que no existía oposición política activa, los socialistas afiliaron al PSOE y a la UGT en el exilio para reforzar su estatus político y tramitar su legalización. Finalmente, en los primeros meses de 1956, la Corte de Riom absolvió a los maquis y el Gobierno francés denegó la extradición al otorgarles la condición de refugiados políticos, una decisión que la prensa española de la época criticó duramente.

Una buena parte del botín nunca llegó a ser localizada por la policía. Los guerrilleros murieron en el exilio. Un exilio perpetuo.

Esta casa se abandonó y no fue hasta el año 2008 cuando un constructor dispuso reconstruirla. No sé si por la crisis del 2008 o por qué, pero la casa se quedó a medias, como la vemos hoy en día.

Pues ahí cenaremos en la nocturna de este año, 71 años después del secuestro de Bollaín. Con buenas vistas a Balmaseda y con la confianza de que no se apunte ningún fantasma del pasado.

 

Partimos desde la Plaza San Severino y a través de la Calle Correría y la carretera de Pandozales, ascendemos hasta la residencia y por el Pozo Gil (viejo depósito de aguas) subimos a la pista que viene de la Herbosa. Proseguimos a la izquierda por el Área Recreativa La Porqueriza y el Portillo del Gato.

Accedemos al cordal del Sabugal, recorriéndolo de oeste a este hasta la casa de Bollaín. Tras la cena, descendemos por la empinada pista de hormigón a la BI-636 (campo de futbol de La Baluga) y por Avda. Encartaciones volvemos a la Plaza San Severino.

 

Distancia: 18.5 km

Desnivel +: 605 m

Desnivel -: 598 m


Imágenes:



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Vídeo:



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